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HISTORIA DE AMSTERDAM

 

Si bien es el mar el responsable del desarrollo y la prosperidad de Ámsterdam, también ha sido el mayor adversario de la ciudad. El mar inundó el área de Ámsterdam regularmente durante cientos de años y dejó una capa de turba suave debajo de la ciudad. Junto con el hecho de que la mayor parte de Ámsterdam se encuentra por debajo del nivel del mar, todo ello hace que la construcción resulte extremadamente difícil.

Una canción para niños bien conocida lo dice todo:

Ámsterdam, esa gran ciudad
Está construida sobre pilares de madera
Si esa ciudad se cayera
¿Quién pagaría por eso?

(En holandés)
Amsterdam, die grote stad
Die is gebouwd op palen
Als die stad eens ommeviel
Wie zou dat betalen?

Durante la Edad Media, las casas estaban hechas de madera para que su peso fuera mínimo y evitar su hundimiento. Pero después que una serie de grandes incendios redujeran a cenizas grandes partes de la ciudad, las casas de madera dejaron de hacerse, siendo prohibidas en 1669.

El uso de ladrillos y piedras en los edificios significó que los cimientos debían colocarse sobre pilares de madera, que se hundían unos 11 metros (36 pies) en el suelo. De este modo se lograba que descansaran sobre una sólida capa de arena.

¡Todo un logro cuando se hace a mano!

De todas las capitales de Europa, Ámsterdam es quizás la menos típica. Tiene una población de apenas un millón de personas, cubre un área que representa sólo una fracción del tamaño de Londres o París y además, tampoco es la sede del gobierno, la cual se encuentra a 50 km ( 31 millas) de distancia, en la ciudad de La Haya.

Más que cualquier otra ciudad del oeste de Europa, Ámsterdam ha desarrollado una reputación intrigante y ambigua: una mezcla pintoresca, un arquetipo de fusión de culturas e inconformismo de todo el mundo. Una ciudad moderna y comercial.
Ámsterdam es todas estas cosas, y el interés estriba en descubrir por qué todos estos elementos logran coexistir.

Parte de la respuesta se encuentra en una tolerancia tradicional y unas actitudes liberales que se remontan a siglos atrás, comenzando con la política aperturista de la ciudad hacia los judíos europeos del siglo XVII y culminando cuando se convirtió en la capital no oficial del movimiento hippy en la década de 1960 y la generación de protesta de los años 70.

Ámsterdam tiene una población abierta y acogedora, un centro de la ciudad pintoresco y compacto, con cientos de restaurantes, bares y cafeterías, todos los principales museos y galerías, y un ambiente juvenil perpetuo. A diferencia de otras capitales, Ámsterdam no cierra después del verano, ¡No es necesario que esperes a una determinada época del año para visitarla!

Encontrará The Prinsenboat justo en el medio de todo esto. ¡Un excelente punto de partida para todas tus exploraciones!

Para más información:

Con la reputación de ser la Venecia del Norte, no sorprende que Ámsterdam sea el hogar de unas 2400 familias que han hecho sus hogares en varios estilos de embarcaciones caseras. Cerca de 700, cientos de ellos están amarrados en los canales del círculo interno del siglo XVII, en el corazón de la ciudad.

Al igual que en otras partes de Europa, el transporte por el agua ha jugado un papel importante en el comercio holandés, pero la vida de las casas flotantes no se haría tan popular hasta después del final de la Segunda Guerra Mundial. Con la escasez de hogares en Ámsterdam, ésta fue una solución creativa para unos pocos afortunados.

A diferencia de los primeros residentes en estos barcos los cuales podían resultar un alojamiento poco acogedor, las familias que actualmente residen a bordo de estas casas flotantes ahora tienen todas las comodidades modernas que cualquiera podría desear; habitaciones grandes y espaciosas, calefacción central, conexiones por cable etc. Todo el confort preciso para ser una residencia familiar.

Bajo la política actual del ayuntamiento de Ámsterdam, se ha fijado la limitación del número de casas flotantes, y no se adjudican nuevos permisos de amarre. Una de las consecuencias de esta política es que, habiendo aumentado la conveniencia de vivir en una casa flotante, cada vez es más difícil encontrar uno de estos hogares en el mercado.

Al caminar por la ciudad, tómese su tiempo para observar el número de estilos y la creatividad que los residentes han volcado para hacer de sus casas flotantes un verdadero hogar. Observe todo, desde lo más simple hasta lo más sofisticado. Y disfrute de esa magistral vista.